
Iluminación interior
Lámparas incandescentes eficientes en energía
No obstante que las lámparas incandescentes emplean más energía que los demás tipos de lámparas para producir la misma cantidad de luz, hay ocasiones en las que resultan apropiadas. Presentan el destello y la definición de la luz solar, además pueden significar la mejor opción en situaciones frecuentes de encendido y apagado. En los casos en que sea preferible el uso de focos incandescentes, considere las siguientes opciones a fin de maximizar su eficiencia.
Lámparas incandescentes de alta eficiencia
Las lámparas incandescentes de alta eficiencia generan ahorros significativos. Por ejemplo, el reemplazo de un foco nuevo de 67 vatios por una lámpara de 75 vatios sólo produce 5% menos de luz; sin embargo, utiliza 11% menos de electricidad.
Lámparas de larga duración rellenas de criptón
El uso de lámparas incandescentes de larga duración con criptón representa una excelente opción en lugares difíciles de alcanzar donde el cambio de la lámpara puede resultar poco práctico. Las lámparas con criptón duran lo mismo que las lámparas incandescentes estándar de larga duración, aunque su uso de electricidad sea menor.
Focos reflectores elipsoidales
Un reflector elipsoidal (ER) significa una excelente opción de reemplazo para un proyector colocado en un aditamento de luz directa empotrado en el techo, donde el 50% de luz o más puede quedar atrapada dentro del portalámpara. El reflector elipsoidal con menor consumo de energía está diseñado para proyectar más luz fuera del portalámpara que el proyector. Un reflector elipsoidal de 75 vatios que sustituye a un proyector regular de 150 vatios produce generalmente más luz y utiliza la mitad de la energía. Los ahorros en energía serán significativos. Si necesita más luz, pruebe un reflector elipsoidal más grande o una extensión del portalámparas que aproxime más la superficie frontal de la lámpara hacia la abertura del portalámpara.
Sustitución de dos lámparas por una
En el caso de las lámparas incandescentes, mientras más grande sea la lámpara, más eficiente resulta con respecto a lúmenes o a la cantidad de luz producida por vatio. En muchos casos, es posible utilizar una lámpara única más poderosa en lugares donde ahora tiene dos o más lámparas. Por ejemplo, dos lámparas incandescentes de 60 vatios (un total de 1,680 lúmenes) pueden ser sustituidas por una lámpara de 100 vatios (1,800 lúmenes) que produce más luz y ahorra 20 vatios de electricidad. Una reducción de 20 vatios ahorra 15 kWh de electricidad durante la vida de una lámpara nueva, hecho suficiente para reemplazar las lámparas antes de que se fundan las que están en uso.
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