
Aire acondicionado
Ventilación
La reducción de fugas o infiltración de aire constituye una de las maneras más eficientes de disminuir los costos de calefacción y enfriamiento. Desde el punto de vista de consumo eficiente de energía, mientras menos aire se fugue hacia adentro y hacia fuera de la casa, es mejor. Sin embargo, una vivienda con hermeticidad adecuada puede tener muy pocas entradas de aire destinadas a proporcionar una adecuada calidad de aire interior. Los productos domésticos como aerosoles y soluciones de limpieza, humo de cocina y humedad generada por las regaderas y otras actividades pueden quedarse atrapados dentro de la casa y ocasionar problemas de calidad del aire. Si está presente algún aparato de combustión, se requiere aire adicional a fin de asegurar su operación adecuada. El equilibrio de las necesidades para un menor consumo de energía con las necesidades para una calidad de aire interior representa un aspecto importante.
Una manera de equilibrar el consumo de energía con los requisitos de aire fresco se logra mediante una ventilación controlada. A diferencia de la infiltración no controlada de aire, la ventilación controlada elimina los contaminantes internos y suministra una calidad de aire interior suficiente sin generar “penalidades sustanciales por el uso de energía”. Obviamente, cualquier aire que entre al interior desde exterior o se lleve intencionalmente tendrá que calentarse en el invierno y enfriarse en el verano (si la casa cuenta con aire acondicionado); sin embargo, la infiltración no controlada ocurre las 24 horas del día, mientras que los métodos de ventilación controlada pueden utilizarse sólo conforme sea necesario. Existen dos tipos básicos de ventilación controlada: ventilación directa y ventilación en toda la casa.
Ventilación directa
Existen ciertas áreas dentro de una casa típica que requieren más ventilación directa que otras.
Las cocinas representan una fuente importante de humo de la cocina, emisiones de varios productos domésticos y humedad derivada de la cocción de alimentos, del lavavajillas y de otras actividades. Es posible usar de manera intermitente ventilas de campanas de cocina que dejen salir estos contaminantes hacia el exterior, según se requiera. Con la finalidad de lograr un uso efectivo, la campana de cocina debe estar dirigida hacia el exterior, la recirculación de las campanas filtra la grasa pero no hace nada para retirar los contaminantes internos.
Los baños constituyen otra área en la que los olores y la humedad crean la necesidad de mayores niveles de ventilación. Todos los baños, en especial aquellos con regadera o jacuzzi, deben tener un extractor con ventila a fin de dejar escapar el exceso de humedad hacia el exterior. Si se cablean los controles del extractor con el interruptor de luz se garantiza que el extractor opere cuando el baño esté en uso, pero puede ocasionar que el extractor funcione cuando no se ocupe. El uso de un sincronizador destinado a controlar el circuito es una manera de prevenir el uso excesivo.
Los cuartos de lavado representan otra área típica de alta concentración de humedad. Todas las secadoras de ropa deben ventilarse directamente hacia el exterior. Cualquier intento de “reclamar” el calor producido por la secadora puede resultar en altos niveles de humedad internos inaceptables.
En todos los casos, las ventilas deben estar dirigidas al exterior y no hacia un ático u otra área no acondicionada en la que la humedad puede condensarse y ocasionar daños. Todas las ventilas deben contar con una campana contracorriente a fin de reducir la infiltración de aire externo cuando la ventila no esté en uso.
Ventilación de toda la casa
En viviendas con hermeticidad extrema, en ocasiones es necesario suministrar cierto grado de ventilación destinada a toda la casa. Existen varias maneras de lograr lo anterior. Una es la introducción de cierta cantidad de aire de “relleno” exterior en el lado de retorno del sistema del ducto de calefacción. Aunque esto incrementa la cantidad de aire fresco en la casa, el aire entrante debe calentarse a la temperatura interior deseada. Esto incrementa la carga en el sistema de calefacción.
Otra alternativa es el uso de un intercambiador térmico de aire a aire. Este dispositivo puede dejar escapar el aire interior viciado mientras suministra aire fresco exterior y transfiere gran parte del calor (entre 60% y 80%) del aire saliente al aire entrante. Esto reduce la carga adicional en el sistema de calefacción a más de la mitad.
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