
Se calcula que cada año el monóxido de carbono (CO) cobra las vidas de 10,000 estadounidenses. Muchas de estas fatalidades pueden prevenirse de manera muy sencilla mediante el uso de detectores de monóxido de carbono relativamente económicos y fáciles de instalar. Estos dispositivos son muy similares a los detectores de humo y funcionan de manera parecida. La diferencia reside en que contienen sensores especiales que detectan niveles excesivos de monóxido de carbono en lugar de humo. La agencia de seguridad y salud ocupacional (Occupational Safety and Health Administration - OSHA) ha establecido lineamientos que indican que la exposición continua a niveles de monóxido de carbono no debe exceder de 50 partículas por millón en un período de ocho horas.
El monóxido de carbono es un gas incoloro, inodoro e insípido que puede resultar altamente tóxico. Existe la posibilidad de que personas expuestas a niveles excesivos de monóxido de carbono literalmente se envenenen sin estar conscientes del peligro que corren. El monóxido de carbono es la principal causa anual de envenenamiento mortal en los Estados Unidos de América. Entre los factores potenciales que contribuyen a la exposición del monóxido de carbono se incluyen los siguientes: aparatos de gas defectuosos, cocina y área de servicios con mala ventilación y espacios habitables cerca o arriba de cocheras.
El monóxido de carbono se produce cuando se queman combustibles fósiles que contienen carbono (carbón, madera, petróleo o gas) sin que haya suficiente oxígeno alrededor para completar la combustión. Conforme el monóxido de carbono entra al cuerpo a través de los pulmones, inhibe la capacidad de la corriente sanguínea de transportar oxígeno a todo el organismo.
Una exposición a niveles bajos de concentración de CO puede ocasionar dolores de cabeza, fatiga, dificultad para respirar y dolores en el pecho en personas que sufren alguna enfermedad cardiaca. Mayores niveles de concentración provocan severos dolores de cabeza, desvanecimiento, desorientación y varios síntomas parecidos a los de la gripe que desaparecen misteriosamente cuando la persona está lejos de su casa o de la fuente de exposición. Niveles extremos de exposición pueden producir coma, convulsiones, insuficiencia cardiorrespiratorios e, incluso, la muerte.
Algunas fuentes comunes de exposición potencial al CO incluyen calentadores de habitaciones que funcionan con keroseno y gas sin ventilación, chimeneas con fugas y contracorrientes de hornos de madera y chimeneas de leña, hornos descompuestos, aparatos de gas con mala ventilación (estufas, secadoras de ropa, calentadores de agua, etc.), tubo del escape de automóviles de cocheras anexas y humo de tabaco.
A continuación se mencionan algunas precauciones que pueden ayudar a reducir el riesgo de exposición al CO:
- Solicite la inspección, la limpieza y el ajuste de hornos cada año (asegúrese de revisar la presencia de fugas potenciales en las zonas de cañones y chimeneas).
- Cerciórese de que estén abiertos los reguladores del tiro antes de prender fuego y deje abierto el regulador hasta que las cenizas se enfríen (de hecho, las cenizas que humean sin llama pueden producir más CO que un fuego con llama viva).
- Seleccione hornos de madera con diseño y medidas adecuados que ostenten los certificados de cumplimiento con las normas de emisión de la Agencia de Protección Ambiental (EPA).
- Asegúrese de que todos los aparatos de gas tengan una ventilación adecuada.
- Cerciórese de que el color de las flamas de gas y las llamas de los pilotos sea azul. Las flamas amarillas indican que el gas no tiene una combustión apropiada y que el equipo necesita ajustarse (solicite la asistencia de un profesional calificado).
- No arranque ni mantenga encendidos automóviles con la puerta de la cochera cerrada.
- Ventile las áreas donde haya gente fumando con la finalidad de evitar la acumulación de CO y reducir el riesgo de exposición de los niños.
- Instale detectores de CO en áreas clave de toda la casa como, por ejemplo, habitaciones próximas a cocheras, habitaciones con calentadores, corredores, áreas de estancia y descanso (los detectores de CO no deben instalarse en cocheras, cocinas o áreas de hornos, ya que la combustión inicial al arrancar un automóvil o encender una estufa u horno, puede activar la alarma de manera innecesaria).
La comisión federal de seguridad de productos al consumidor (Federal Consumer Product Safety Commission) recomienda que todos los hogares se encuentran equipados, como mínimo, con un detector de CO aprobado por UL, el cual se sitúe cerca de las recámaras. Con esta previsión, es posible evitar la mayoría de las enfermedades y muertes atribuidas al monóxido de carbono. La observación de estas simples recomendaciones puede ayudarle a usted y a su familia a evitar ser víctimas innecesarias de este peligro.
Obtenga más información sobre detectores de CO con el departamento de bomberos de su localidad o con las dependencias correspondientes del gobierno local o federal.


