
No obstante que muchos propietarios de casas invierten miles de dólares en lo que se refiere a incrementar el valor y la comodidad de sus hogares, a menudo pasan por alto una medida simple que puede ayudarlos a proteger toda su inversión y las vidas de los miembros de sus familias. Cada año, los incendios ocasionan alrededor de 6,000 muertes, 100,000 lesionados y 7 mil millones de dólares en daños materiales. Más de tres cuartas partes de las muertes ocurren dentro del hogar.
Los detectores de humo pueden prevenir gran parte de estas pérdidas. El organismo nacional de protección contra incendios (National Fire Protection Agency - NFPA) calcula que las personas que viven en lugares que no cuentan con detectores de humo tienen el doble de probabilidades de morir en incendios que las personas que si poseen estos detectores. Una estadística aún más alarmante es el hecho de que, del casi 75% de los hogares estadounidenses con al menos un detector de humo, únicamente entre la mitad y dos terceras partes de ellos en realidad funcionan. Una vez que estos dispositivos están instalados, muchas personas simplemente se olvidan de ellos. En algunos casos, las personas los desconectan de manera intencional con el propósito de evitar el irritante sonido que emiten cuando se sobrecalienta un sartén.
Los detectores de humo no deben ignorarse. En un estudio realizado por el NFPA se descubrió que el 63% de las fatalidades causadas por incendios nocturnos ocurren cuando ya han transcurrido 20 minutos o más antes de que se detecten. Dos terceras partes de estas fatalidades ocurren cuando ya han pasado más de 40 minutos antes de que se descubra el incendio. Mientras más rápido se percate una persona de la existencia de un incendio, en especial durante las horas de sueño, las consecuencias pueden ser menos destructivas y mortales. Según lo que indica un informe de la Asociación Internacional de Jefes de Bomberos - IAFC, los detectores de humo funcionan como la primera advertencia en el 60% de los casos de incendio que se inician durante la noche.
Los detectores de humo se presentan en dos tipos básicos: detectores de ionización y detectores fotoeléctricos. Los detectores de ionización contienen una diminuta celda radioactiva que carga electrónicamente moléculas de aire, creando partículas llamadas iones. Estos iones producen un flujo continuo de corriente eléctrica que se disminuye cuando el humo se adhiere a ellos. Conforme se reduce el flujo de la corriente, se activa la alarma de humo.
Los detectores fotoeléctricos contienen una fuente de luz que brilla en una cámara, junto con una fotocelda sensible a la luz. Cuando el humo entra a la cámara, dispersa la luz y la refleja en la fotocelda, lo que activa la alarma.
Los detectores de ionización reaccionan más rápido a los incendios con llamas, mientras que los detectores de fotoceldas reaccionan con mayor prontitud a incendios humeantes sin llamas. Ambos tipos pueden adquirirse como modelos alimentados por baterías (usan baterías de 9 voltios) o conectados (cableados) en los circuitos eléctricos de la casa.
El NFPA recomienda que los detectores de humo se instalen en todas la habitaciones de los hogares. Como mínimo, debe instalarse un detector en cada nivel de la casa. Entre los lugares recomendables se incluyen corredores, ya que es ahí donde el humo se expande con mayor probabilidad, y cerca de dormitorios. Los detectores deben colocarse en el techo, a una distancia de 6 pulgadas de la pared o en la parte alta de la misma, a una distancia entre 6 y 12 pulgadas del techo.
Los detectores de humo deben probarse cuando menos una vez al mes. Es posible que con el paso del tiempo se desgasten, se obstruyan con el polvo o haga falta cambiarle las pilas. Todo lo que se requiere es oprimir el botón “test” (prueba) de la unidad, sujetar una vela o una varilla de incienso, o comprar una lata de aerosol diseñada específicamente para probar detectores de humo. Si la unidad no activa la alarma, revise si hay demasiadas obstrucciones por polvo o suciedad, reemplace la pila (si corresponde) o simplemente sustituya el dispositivo, en particular si tiene más de cinco años de uso.
Si desea mayor información sobre detectores de humo, seguridad y prevención de incendios, comuníquese con el departamento de bomberos de su localidad.


